La transformación digital del agro muchas veces se explica a partir de grandes conceptos: inteligencia artificial, agricultura de precisión, sensores, imágenes satelitales o maquinaria conectada. Sin embargo, en el trabajo cotidiano del productor y del asesor hay un desafío mucho más sencillo y concreto: dejar atrás el cuaderno y conseguir que toda la información generada en el campo quede registrada, ordenada y disponible.
Este último concepto es uno de los objetivos de SIMA, la plataforma que utiliza desde hace seis o siete campañas el ingeniero Guillermo Rivetti, productor, asesor y miembro de Aapresid, quien dialogó con Valor Agregado Agro junto al ingeniero agrónomo Santiago Arias, integrante de la compañía. “Como productor y asesor utilizo la plataforma SIMA para gestionar todo lo que hago en el campo, referido sobre todo a lo productivo”, explicó Rivetti.
Mirá o escuchá la nota
Según detalló Rivetti, la herramienta permite comenzar desde la propia planificación de la campaña y continuar registrando lo que sucede posteriormente en cada lote. Monitoreos, órdenes de aplicación, cierre de esas órdenes, siembra, cosecha y diferentes tareas realizadas durante el ciclo productivo pueden quedar almacenadas dentro del sistema. “Es una plataforma que me permite aterrizar los datos productivos y tener un registro en el tiempo de todo lo que voy haciendo”, señaló.
Para Rivetti, una de las diferencias respecto de los métodos tradicionales está justamente en la posibilidad de abandonar registros dispersos en cuadernos o planillas de Excel. Además, destacó que posteriormente la información puede exportarse rápidamente hacia las áreas administrativas de las empresas a las que asesora.
Santiago Arias, responsable comercial de la plataforma, explicó que los primeros pasos de SIMA se remontan aproximadamente a 2010, cuando surgió a partir de una necesidad detectada por estudiantes de Agronomía vinculados con Ingeniería en Sistemas.
La idea inicial era solucionar problemas concretos que tenían los asesores agronómicos a la hora de registrar información. De hecho, Arias conoce esa realidad desde adentro: antes de incorporarse a SIMA trabajó durante una década en asesoramiento y monitoreo de cultivos en el sur de Santiago del Estero y norte de Santa Fe. “Vivimos y pensamos como el asesor y como el productor agropecuario”, explicó. Por eso, remarcó que la propuesta no busca limitarse a entregar un software, sino acompañarlo con atención y asesoramiento para adaptar su utilización a las necesidades de cada usuario.
La pregunta surgió durante la conversación con Valor Agregado Agro: ¿qué tiene que hacer un productor o asesor que quiere abandonar definitivamente el cuaderno? Arias explicó que SIMA puede descargarse desde las tiendas de aplicaciones y que existe una versión gratuita que permite comenzar trabajando con hasta cinco lotes. A partir de allí, el equipo establece contacto con el usuario para brindarle un asesoramiento inicial y conocer su metodología de trabajo. “Le proponemos hacer una videollamada para ver cómo trabaja esa persona, de qué manera lo pensó, y encontrar la forma de adaptar el sistema a su forma de trabajo”, explicó.
Podes leer también
Para Rivetti, este aspecto resulta fundamental. “No es un sistema enlatado. Hay muchos sistemas donde vos no te podés mover y tenés que adaptarte al sistema. Acá se va co-construyendo”, aseguró. Su experiencia personal es un ejemplo: lleva entre seis y siete campañas utilizando la herramienta y durante ese período fue planteando necesidades que posteriormente permitieron incorporar o mejorar funcionalidades. “Son muy receptivos a armarlo para que te sea útil. Está totalmente adaptado al campo”, afirmó.
La evolución de la plataforma también refleja ese proceso. Arias recordó que originalmente SIMA era solamente una aplicación destinada al registro de plagas de soja. Con el aporte de productores y asesores, fue sumando herramientas hasta alcanzar las prestaciones actuales. Hoy permite realizar registros georreferenciados a campo, trabajar offline, generar órdenes de aplicación y vincular información con sistemas administrativo-contables, plataformas GIS y otras herramientas digitales. Además, SIMA brinda soporte a la red nacional de monitoreo de Dalbulus maidis, la chicharrita del maíz.
Pero la digitalización de la información tiene otra dimensión que comienza a cobrar cada vez mayor importancia: la trazabilidad. Rivetti señaló que muchos productores ya no piensan solamente en utilizar los datos para mejorar la gestión puertas adentro del establecimiento, sino también para demostrar hacia afuera cómo producen. Certificaciones, auditorías y programas que buscan diferenciar sistemas productivos requieren información respaldatoria. “Estamos en proceso de registrar lo que hacemos para que alguien nos diferencie en el producto”, explicó. Y planteó una cuestión central: ya no alcanza simplemente con afirmar que se trabaja correctamente. “Si no, queda en ‘yo te dije que hago bien’. ¿Dónde está ese registro?”, sintetizó.
Contar con información histórica y ordenada permite mostrar las prácticas realizadas sobre cada lote y facilitar procesos de auditoría y certificación. “Queremos mostrar, no tenemos problema de que nos auditen con lo que hacemos. Tenemos cómo plasmar esa información: vengan, vean lo que hacemos y ayúdennos a mejorar”, agregó Rivetti.
La conversación con Valor Agregado Agro se realizó durante el Congreso Aapresid, ámbito en el que ambos destacaron precisamente la posibilidad de conectar productores, asesores y empresas tecnológicas. Para Arias, ese intercambio es parte fundamental del crecimiento de estas herramientas: escuchar qué necesita quien está todos los días en el lote y desarrollar soluciones a partir de problemas reales. Una evolución que comenzó con algo tan concreto como registrar plagas de soja y que hoy apunta a concentrar buena parte de la historia productiva de un establecimiento en un celular.



Valor Agregado Agro - Todos los derechos reservados. Registro de marca: 3.527.87 / 3.527.870 Contacto: 3585489258 - valoragregadoagro@gmail.com