El especialista Walter Tanducci advirtió sobre pérdidas de materia orgánica y nutrientes, problemas físicos y biológicos que tienen los suelos agrícolas y reclamó rotaciones más intensas y una nutrición adecuada. “Nunca dejemos de agarrar una pala y mirar qué pasa en el suelo”, dijo a Valor Agregado Agro.
Mirá o escuchá la nota
La tecnología avanza, la genética permite elevar los techos productivos y las herramientas digitales ofrecen cada vez más información. Sin embargo, para el ingeniero agrónomo Walter Tanducci hay algo mucho más elemental que productores y técnicos no deberían perder de vista: el suelo. Durante su participación en la jornada 4 Fuerzas, realizada en Río Cuarto, dejó un mensaje contundente y, al mismo tiempo, sencillo: volver al lote, hacer un pozo, observar las raíces y entender qué está sucediendo debajo de la superficie. “¿Sobre qué hacemos agricultura nosotros? Sobre nuestro suelo”, planteó el especialista en diálogo con Valor Agregado Agro.
Tanducci sostuvo que los sistemas productivos vienen acumulando problemas y que buena parte de esas consecuencias terminan manifestándose en el recurso suelo. “Podemos explicarlo desde lo político, desde lo cultural, desde lo social o desde el negocio, pero no estamos haciendo las cosas bien. Y el pato lo está pagando el suelo”, afirmó.
Según explicó , la capacidad productiva histórica de la región pampeana permitió durante mucho tiempo amortiguar algunos de esos errores. “La Pampa es bastante benévola y nuestro suelo de repente nos dio mucho más de lo que nosotros esperábamos”, señaló el Ingeniero, mientras que agregó: “pero esa capacidad no es infinita”.
Tanducci aseguró que actualmente aparecen señales de deterioro desde distintos puntos de vista. “Las condiciones físicas, químicas y biológicas de nuestros suelos, en términos generales, no están bien”, advirtió.
Entre los problemas mencionó la disminución de los niveles de materia orgánica y deficiencias de nutrientes como fósforo, boro, potasio y zinc, además de inconvenientes relacionados con la estructura física y la actividad biológica del suelo.
Para el ingeniero, una parte de la explicación puede encontrarse en un balance relativamente sencillo: durante años se extrajeron nutrientes a través de los granos sin que esa salida fuera acompañada siempre por una reposición equivalente. “Todos los granos que sacamos, la no reposición de nutrientes, la falta de rotación y la falta de una nutrición estratégica hacen que nuestro principal aliado, que es el suelo, no esté en las condiciones que hoy necesitamos”, explicó.
Tanducci prefirió hablar de responsabilidad antes que de culpabilidad. “Responsabilidad viene de respuesta. Lo que no estamos haciendo es dar respuesta a la agricultura que queremos hacer de ahora en más”, sostuvo. En ese sentido, cuestionó una mirada exclusivamente de corto plazo sobre la producción. “¿Vamos a hacer el negocio corto? ¿El contrato a un año? ¿Vamos a zafar este año porque la renta te la da un maíz, un maní o una soja? La agricultura es un poquito más compleja”, señaló.
Una de las propuestas de Tanducci durante la jornada fue recuperar una práctica básica de la agronomía: abrir el perfil y observar el suelo y las raíces. “El suelo, cuando agarrás la pala y lo vas a ver, te lo dice. Te lo dice una raíz de soja o una raíz del cultivo que quieras cuando no está pudiendo penetrar correctamente”, explicó. Incluso relacionó algunos problemas que se observan sobre la superficie con las condiciones que las plantas encuentran debajo de ella. El ejemplo fue el maíz: ante plantas con sistemas radiculares deficientes y problemas de anclaje, muchas veces la primera reacción puede ser responsabilizar a la genética. Sin embargo, Tanducci remarcó que también es necesario analizar qué ambiente físico se le está ofreciendo a esa raíz para desarrollarse.
El especialista reconoció el enorme avance registrado en genética, maquinaria e insumos y destacó el aporte de las empresas del sector. Esas tecnologías, afirmó, permiten sostener y mejorar los sistemas productivos. Pero existe una brecha importante. “El gap que tenemos entre lo que logramos y lo que podríamos lograr es enorme”, aseguró.
Frente al diagnóstico, Tanducci sostuvo que las principales herramientas para comenzar a revertir la situación son conocidas. “Tenemos que intensificar rotaciones y nutrir adecuadamente. Esos son los dos primeros pasos”, resumió. Esto implica incorporar una mayor diversidad de cultivos, evitar sistemas excesivamente simplificados y presupuestar la reposición de nutrientes como una inversión necesaria para sostener la producción.
El problema también atraviesa la estructura del negocio agropecuario, especialmente en campos alquilados. Para Tanducci, será necesario avanzar hacia acuerdos que permitan pensar más allá de una única campaña. “Tenemos que sentarnos con el dueño del campo, si alquilamos, para que lo pueda comprender. Tenemos que hacer contratos a un plazo determinado para que nos sirva a todos”, explicó. Y también dejó un mensaje para quienes producen sobre tierras propias: la reposición de nutrientes debería formar parte del presupuesto de cada campaña y de la estrategia patrimonial del establecimiento.
Sobre el cierre, Tanducci dejó uno de los conceptos centrales de su participación en 4 Fuerzas. En momentos en que el agro cuenta con imágenes satelitales, mapas de rendimiento, plataformas digitales y enormes volúmenes de información, el ingeniero pidió que esas herramientas complementen —y no sustituyan— la observación directa del lote. “Nunca dejemos de hacer agronomía. Nunca dejemos de recorrer un lote, nunca dejemos de mirar una raíz, nunca dejemos de agarrar una pala y mirar qué pasa en el suelo”, afirmó. Los satélites, mapas y datos, agregó, son herramientas extraordinarias. Pero la base continúa siendo la misma. “Nuestro principal aliado siempre va a ser el suelo”, concluyó Tanducci.



Valor Agregado Agro - Todos los derechos reservados. Registro de marca: 3.527.87 / 3.527.870 Contacto: 3585489258 - valoragregadoagro@gmail.com