Los precios de la hacienda atraviesan una etapa de mayor estabilidad luego de las fuertes subas registradas anteriormente. Así lo explicó el consignatario Maximiliano Grandis, quien dialogó con Valor Agregado Agro y repasó los valores obtenidos en su último remate, además de analizar qué puede suceder con la invernada y el gordo. “Estamos con valores bastante estables. Algunas categorías han tenido leves bajas, pero, en definitiva, el valor viene estable”, señaló Grandis.
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El consignatario destacó que la invernada volvió a mostrar buenos valores y, en algunos casos, incluso superó sus expectativas. En el último remate, los terneros livianos de entre 130 y 140 kilos llegaron hasta los $6.600 por kilo. Para los terneros de 150 a 180 kilos, las operaciones se ubicaron entre $6.100 y $6.300, mientras que los animales de 180 a 210 kilos se movieron entre $6.000 y $6.200 por kilo. En los terneros de mayor peso, los precios se ubicaron aproximadamente entre $6.000 y $6.100. “Casi todas las categorías estuvieron de $6.000 para arriba, dentro de una banda muy estrecha”, explicó.
La excepción estuvo en algunos lotes de terneras pesadas, que se negociaron entre $5.600 y $5.700.
Grandis coincidió en que el mercado se encuentra algo más tranquilo. Una de las razones es que el precio del gordo permanece prácticamente estable, obligando a los compradores de invernada a mirar con mayor precisión la relación entre compra, alimentación y posterior venta. “El gordo no aumenta, está bastante quieto. Si bien el maíz sigue estando en buenos valores para convertirlo en kilos de carne, hay que sacar los números”, afirmó.
Según su análisis, incluso la invernada podría encontrarse actualmente algo por encima de su relación óptima respecto del gordo. Sin embargo, existe un factor estacional que sostiene los precios: la zafra comienza a quedar atrás y la oferta de terneros se reduce. “Ya salió mucho ternero y no queda mucho de ahora en adelante. Creo que los números van a ser estos, con márgenes quizás un poquito más finos”, sostuvo Grandis.
En el mercado del gordo, el consignatario marcó diferencias importantes según las categorías. El consumo liviano continúa firme por una menor disponibilidad, mientras que existe una oferta considerable de animales pesados. Grandis vinculó esta situación directamente con el costo de la alimentación: con una relación favorable del maíz respecto de la carne, muchos productores decidieron agregar más kilos a los animales. “Se está haciendo mucha hacienda pesada. La exportación demanda pesado y hay mercado para ese tipo de hacienda. Entonces tenemos mucha hacienda pesada y poca hacienda liviana”, explicó.
En ese contexto, durante la última semana el novillo pesado mostró cierto retroceso. “Los frigoríficos están bastante llenos”, indicó, aunque consideró que se trata de una situación coyuntural y no de un cambio estructural en el negocio.
Para Grandis, una de las principales características del escenario actual es que los movimientos de precios responden fundamentalmente al funcionamiento del propio mercado. “Estamos pasando por un momento en el que el mercado realmente se regula por oferta y demanda. No hay ningún factor ni ninguna mano que se meta para hacer que los valores suban o bajen”, afirmó. Y recordó las distorsiones que generaron en otros momentos las intervenciones sobre el negocio ganadero y las exportaciones. “Hoy es un mercado transparente, de oferta y demanda, y está bien que haya estas fluctuaciones. Incluso son bastante previsibles”, concluyó Grandis en diálogo con Valor Agregado Agro.


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